El Vallés Oriental se encuentra situado en la depresión Prelitoral catalana, en la mitad que vendría a corresponder con el sector oriental de la fosa tectónica del Vallés, sector que se extiende entre la cordillera Litoral y la cordillera Prelitoral. Su red hidrográfica se organiza en dos cuencas: la del Congost, que fluye hacia el Besòs en dirección suroeste, y la del Tordera, que fluye hacia el mar en dirección noreste. Su clima, básicamente mediterráneo, se ve alterado por la presencia de las dos cordilleras ya citadas y presenta frecuentes inversiones térmicas durante el invierno. Las temperaturas son moderadas en verano y sólo se manifiesta un verdadero invierno climático en las zonas montañosas del norte. La comarca presenta una vegetación natural típicamente mediterránea, con predominio de la encina, el alcornoque y el pino carrasco; si bien, también encontramos algunos robledales en las zonas del Montnegre y del Montseny, encontrando en este último algunos bosques de hayas y abetos. La superficie agrícola se ha ido reduciendo en las últimas décadas a consecuencia del desarrollo de la industria y de la urbanización. Actualmente predomina la agricultura de secano dedicada principalmente al cereal, a las forrajeras, a las leguminosas, a la viña, a los frutales, a las patatas y al olivo; mientras que el sector de regadío se centra en el cultivo del cereal, el forraje, la patata, las leguminosas y las hortalizas. Por otro lado, la ganadería sigue poseyendo una cierta relevancia, sobre todo la bovina, la porcina y la avícola. La industria, aunque menos significativa que la del Vallés Oriental, constituye la base primordial de la economía, siendo fundamentales los sectores metalúrgico, químico, alimentario, textil, el de la construcción y otras industrias como la electrónica, la carpintería, la industria de curtidos. Ha este desarrollo industrial se le ha sumado una notable actividad urbanizadora tanto por la construcción de grandes polígonos industriales y ciudades dormitorio como por la construcción de segundas residencias, y algunos municipios como Granollers, capital de la comarca, Mollet y Parets tienden a formar conurbaciones con los municipios vecinos, mientras que la población de los núcleos más pequeños de montaña y la del típico poblamiento Vallesano de masías dispersas tiende a desaparecer.
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